12/07/2018 ERROMES 4ª ETAPA : ZUNBELTZ – IRANTZU

En esta etapa caminaremos por la zona S de la sierra de Urbasa, que está formada por suaves cotas cubiertas de arbolado y pequeños roquedos, y con verticales paredes que asoman hacia el S y hacia el O. De la carretera de Lizarraga a Estella


DÍA:
 12 /07/2018
DISTANCIA: 16,7 kms.
DESNIVEL: +679 m. / – 889 m.
TIEMPO: 5 h. 00´ / 6 h. 00´.
HORA DE SALIDA:  07:00
COSTE: 13 €

4ª ETAPA :  ZUNBELTZ  – IRANTZU

En esta etapa caminaremos por la zona S de la sierra de Urbasa, que está formada por suaves cotas cubiertas de arbolado y pequeños roquedos, y con verticales paredes que asoman hacia el S y hacia el O. De la carretera de Lizarraga a Estella, junto a los restos de la Venta de Zunbeltz, subiremos a la sierra para ascender a la cumbre de Dulantz. Bajaremos ligeramente hacia una meseta boscosa que nos llevará hasta la cima de Krezmendi y los rasos de Larraitza, de donde bajaremos hacia el desfiladero de Irantzu, fin de etapa de la travesía de hoy.

Comenzaremos la excusión junto a los restos de la antigua Venta de Zunbeltz (850), muy concurrida hace algunos años, por la pista que asciende hacia el S por el medio del arbolado. El camino va girando lentamente hacia la derecha mientras discurre por un frondoso bosque de hayas. Llegaremos a unos llanos donde alcanzaremos el portillo de la Venta, pudiendo observar en los alrededores varias txabolas de pastores. Giraremos completamente hacia el O y enseguida llegaremos a unos rasos donde se observa una parte importante de la sierra. Volveremos a girar hacia el SO para enfilar la ladera, en su mayor parte sin árboles, y alcanzar la cumbre de Dulantz (1243), con unas vistas limitadas a la sierra y a algunos montes limítrofes.

Seguiremos el camino que con la misma dirección baja ligeramente y transcurre junto al borde de la sierra, teniendo bajo nuestros pies el desfiladero de Irantzu. Sin apenas desnivel continuaremos por el hermoso bosque manteniendo la dirección SO para alcanzar la parte S de la sierra que mira al valle de las Amescoas. Caminando por el hayedo y por tramos de rocas alcanzaremos la doble cumbre de Krezmendi (1118), situada justo encima del grupo de casas constituido por un palacio y varias viviendas, además de la finca. Este lugar, que se denomina Urra, parece ser es de propiedad particular y no permiten la entrada a él para intentar hacer alguna de las rutas desde el valle.

Descenderemos unos metros entre las rocas para continuar en medio del hayedo y primero por camino y más adelante por pista llegaremos al collado de Larraitza, importante cruce de caminos entre los valles de Las Amescoas y el valle de Yerri. En esta ocasión giraremos a la izquierda y seguiremos por una pista que desciende al barranco de Irantzu. Alternaremos rasos con zonas de arbolado y atravesaremos algún pequeño arroyo, probablemente seco, para alcanzar más adelante el cauce del río Irantzu. Bajaremos ahora por la pista río abajo mientras el valle se va cerrando, alcanzando al poco rato la parte más estrecha del desfiladero. Seguiremos por el mismo disfrutando de los saltos de agua del incipiente río y de las paredes que se elevan a ambos lados del valle. Cuando el valle se va abriendo podremos observar el Monasterio de Irantzu (645), al que llegaremos después de 5 h de una tranquila y agradable travesía.

ABÁRZUZA

Es un precioso pueblo de aproximadamente 600 habitantes, situado en la falda de Urbasa, en el valle de Yerri, que se desliza suavemente a los pies de las Sierras de Urbasa, Andia y Lokiz. Situado a 567 m. de altura nos ofrece la posibilidad de realizar diversas rutas por parajes de la merindad de Estella, con sus nacederos de ríos, gargantas, embalses y otros recursos naturales de gran belleza. Abundan edificaciones antiguas, siendo numerosas las casas del siglo XVI, que normalmente constan de dos plantas y ático. Destacan los amplios portalones de medio punto y los escudos heráldicos de los siglos XVI y XVIII, los cuales muestran la nobleza de los habitantes de esa casa. Destaca entre los tejados la torre de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.  La cercanía a Estella provocó que fuese escenario de las Guerras Carlistas, y en su término tuvo lugar en 1874, la famosa batalla de Abárzuza. La presencia humana en la sierra de Urbasa es ancestral. Del neolítico han quedado gran cantidad de testimonios megalíticos esparcidos a lo largo y ancho de la meseta serrana en forma de dólmenes y túmulos, fundamentalmente. Las comunicaciones a lo largo de la sierra tampoco son nuevas. Siguiendo el trazado de la actual carretera entre Olazti y Zudaire corría una vieja calzada. Dulantz es la cumbre más alta de Urbasa, la única que supera los 1.200 metros junto con la pequeña antecima que se halla al N.E. (1.219 m). Krezmendi es otra cumbre (1118m) rocosa rodeada de hayedo.

MONASTERIO SANTA MARIA LA REAL DE IRANZU

A Iranzu se llega atravesando un desfiladero. Hacerlo ahora es fácil, pero en el siglo XII los primeros monjes cistercienses pensarían aquello de “los caminos del señor son inescrutables”, o lo que es lo mismo “que se nos ha perdido a nosotros por estos andurriales”. Bueno, quizás fuera por el designio de los padres fundadores, que recomendaban situar los monasterios en “lugares apartados y con agua en abundancia”. Apartado está, y agua sí que tiene.

El monasterio de Iranzu, en euskera Irantzu, está situado en un inigualable entorno históricoartístico, en el municipio de Abárzuza (Navarra), muy cercano a la ciudad de Estella. Es de origen cisterciense y su construcción se prolonga desde el siglo XII hasta el XIV. Del conjunto de edificaciones medievales permanece la base de la Iglesia, el claustro, la sala capitular, las celdas de castigo, el locutorio y la cocina, correspondiendo el resto a sucesivas remodelaciones de los siglos XVI y XVII. Se encuentra en muy buen estado de conservación y rodeado de montes y entornos naturales de gran belleza.

El establecimiento de los monjes cistercienses de San Bernardo en Iranzu data de 1176. Surgió tras la donación de los terrenos de Iranzu por parte del obispo de Pamplona Pedro de París, natural de Artajona, a su hermano Nicolás, para que allí fundara un monasterio de su orden. Iranzu llegó a reunir vastas propiedades: tierras de cultivo, pastos, iglesias parroquiales, pueblos enteros, etc. que se extendían por toda Navarra y por toda España. En el siglo XIV entra en un periodo crítico que llega hasta el siglo XV, siendo una de las causas la guerra civil que asoló Navarra.

Con la desamortización de 1835, los monjes pudieron permanecer con protección de los carlistas, pero en 1839, tras el convenio de Vergara, se vieron obligados por Mendizábal a abandonar el monasterio, pasando a ser propiedad del Estado. Hasta el año 1942 estuvo totalmente abandonado.

En 1942 la Fundación Príncipe de Viana inicia una intensa reconstrucción del conjunto monástico. Un año más tarde se unen a la restauración y se establecen en el lugar la comunidad religiosa de los Clérigos Regulares (Teatinos), quienes regentan hasta hoy el Monasterio.

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