El Ayuntamiento de Jaca y la empresa pública GRHUSA pretenden instalar una planta de compostaje en Martillué, destinada a tratar los residuos orgánicos de las comarcas del Alto Gállego y la Jacetania. Y lo quieren hacer a tan solo 200 metros del centro Ignacio Claver de Valentia, donde 39 personas con discapacidad intelectual viven a diario y otras 19 acuden de forma continuada.
Lo más grave no es solo la ubicación elegida, que afectaría directamente a estas personas vulnerables, al pueblo de Martillué y al refugio situado en la zona. Lo más grave es la total falta de transparencia: durante tres años se ha estado hablando de este proyecto en despachos, pero ni Valentia ni los vecinos han recibido información oficial. Apenas unos días antes de que venciera el plazo de alegaciones, el centro se enteró de manera informal de la existencia del plan.
Después de 37 años trabajando en la zona, siendo un referente en Aragón en la inclusión y apoyo a las personas con discapacidad, nadie pensó en consultar ni informar a Valentia, a sus familias ni a la comunidad local. Una opacidad injustificable que deja fuera de la toma de decisiones a quienes más sufrirían las consecuencias.
Valentia, junto con familias, trabajadores y usuarios, ha mostrado un rechazo total a esta ubicación. Denuncia que la planta supondría un riesgo sanitario para personas especialmente vulnerables y un golpe directo al valor social, educativo y comunitario que el centro Ignacio Claver aporta a toda la sociedad.
Además, queremos subrayar que Huesca y este valle cuentan con múltiples emplazamientos alternativos, alejados de núcleos o centros poblados, donde una planta de estas características podría desarrollarse sin generar las lógicas molestias y problemas que conlleva. No tiene sentido sacrificar la calidad de vida de Martillué y de un centro social referente, cuando existen otras soluciones viables y responsables.
Por eso, exigimos que se reubique urgentemente el proyecto. No se trata de estar en contra del compostaje ni de la gestión de residuos, sino de defender la dignidad y la salud de las personas que viven y trabajan en Martillué. No vamos a permitir que, bajo la sombra de la opacidad, se sacrifique un espacio que es patrimonio social de Aragón y motor de inclusión para las personas con discapacidad intelectual.